Picasso (Málaga, 1881 – Mougins, 1973)
Noventa y dos años de vida dan para mucho en las manos de un genio. Revolucionario, creador, innovador, único, maestro, muchas veces incomprendido, perseguido, cuestionado, hombre de genio y genial artista. Picasso perteneció a esa exigua y privilegiada clase de hombres nacidos para asombrar al resto del mundo y que al morir nos dejan un legado artístico impagable e imperecedero.
A las once y cuarto de la noche de un 25 de octubre Pablo Ruiz Picasso nació en la Plaza de la Merced de Málaga en el seno de una familia de clase media. Corría entonces el año 1881 con Alfonso XII como rey de España y Málaga atravesaba una época de crisis económica. Señalan los estudiosos que el padre de Picasso, José Ruiz Blasco (Málaga, 1851– Barcelona, 1913), era una hombre alto y rubio, pintor, profesor de dibujo en la Escuela de San Telmo y conservador del Museo Provincial de la ciudad, que contrajo nupcias en 1880 con María Picasso López (Málaga,1855– Barcelona, 1939). Un año después, nació el que luego fue precursor del cubismo, en el número 36 de la plaza de la Merced. En la actualidad, su casa natal es sede de la Fundación Picasso, y posee fondos bibliográficos y documentales, algunas obras del pintor y una habitación con muebles y objetos de la familia Ruiz Picasso.
Pero volvamos a la historia. Cerca de la plaza de la Merced, en la iglesia parroquial de Santiago, ubicada en calle Granada, fue bautizado el pintor un 10 de noviembre con el nombre de Pablo, Diego, José, Francisco de Paula, Nepomuceno, Crispiniano de la Santísima Trinidad. La pila bautismal donde también fueron bautizadas sus dos hermanas menores aún se conserva. En el número 9-15 de esta misma calle, Baldomero Ghiara, tío del pintor, poseía una joyería. En diciembre de 1884, un terremoto azotó Málaga aunque la familia de Picasso, que se refugió en el hogar del pintor valenciano Muñoz Degrain, salió ilesa. A los pocos días, nace Lola, el segundo hijo de José Ruiz y María Picasso y años después vendría al mundo Conchita, que murió de difteria a los siete años de edad.
Antes de esta tragedia, la vida de la familia Ruiz Picasso transcurría a la luz de la Plaza de la Merced. El pequeño Picasso aprendía a andar sujetándose en una lata de galletas, como él mismo recordaba años más tarde. Al contrario que a los estudios, Picasso prestó desde pequeño una enorme atención a los utensilios de pintura de su padre, que estaba especializado en reproducir aves, un género muy al uso de su tiempo. Quizás por ello, en uno de los primeros dibujos infantiles que se conservan (un óleo sobre madera probablemente de entre 1889 y 1890) se plasman varias palomas —como las que aún hoy vuelan en la plaza de la Merced— . Pablo Ruiz Picasso acudía con su padre a la plaza de toros de La Malagueta a ver las faenas de los diestros más conocidos de la época, como Mazzantini y Lagartijo. Caballos, toros y referencias a la fiesta nacional también han sido constantes en la obra de Picasso, como el caballo herido de ‘El Guernica’.

La Escuela de Bellas Artes, donde su padre impartía clases de Dibujo Lineal y Adorno, está ubicada en la plaza de la Constitución y allí el artista tuvo oportunidad de entrar en contacto con los modelos clásicos de yeso y vivir el ambiente de los que se iniciaban en la pintura. Picasso también conocería el Liceo Artístico y Literario de Málaga (Plaza de San Francisco), lugar de reunión de los artistas malagueños del XIX y donde más tarde, el pintor sería bautizado con champán por su éxito en las exposiciones nacional y provincial de Bellas Artes (1897), con su obra ‘Ciencia y Caridad’. Cuando contaba con unos seis o siete años, Picasso ingresó en el colegio privado de San Rafael -hoy en la Plaza de San Francisco- donde pasaba largos ratos mirando por la ventana y dibujando. Solía llevar consigo pequeños objetos de su padre para ‘asegurarse’ de que irían a recogerlo a la salida de clase. Años más tarde, y poco antes de abandonar Málaga (1891), se examinó en el Instituto de Segundo Enseñanza (calle Gaona, 1). Por estas aulas también pasó el Premio Nobel Severo Ochoa.
El 4 de abril de 1891, su padre es nombrado profesor de dibujo de figura y adorno de la Escuela Provincial de Bellas Artes de La Coruña, con un sueldo que le auguraba mejor provenir que en Málaga, pero antes de abandonar su ciudad natal, Picasso pinta un cuadrito donde plasma a una pareja de ancianos sentados en sillas y se lo dedica a Concha, su prima y primer amor infantil.
En la memoria del pintor quedaron para siempre los recuerdos de una ciudad soleada, las palomas de la plaza de la Merced, las palmeras, las corridas de toros y el espíritu de una ciudad alegre y bulliciosa.

Plaza de la Merced