C/Alameda Principal.
Esta bodega fundada en 1840 es una de las pocas que conserva la ciudad. Aún rezuma el encanto de las viejas tabernas. Está a un paso de calle Larios y en ella se pueden degustar vinos de la tierra acompañados de gambas, mejillones, búsanos o cañaillas. Hay que tener cuidado con los caldos dulces, que entran con la misma facilidad con la que se suben a la cabeza y uno puede salir dando tumbos. Se cuenta que la reina Isabel II degustó allí estos vinos durante algunas de las visitas que realizó a la ciudad. Como ella, aunque con menos boato, hay que dejarse llevar y también déjese aconsejar en la barra. Lo mejor es integrarse entre el paisanaje y tomarse un vinito para abrir el apetito.

Algunos detalles de la Antigua Casa del Guardia:



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